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RIdEC 2024 Vol. 17, nº1 Publicado

 

Publicado en Open Access el nuevo número de la Revista Iberoamericana de Enfermería Comunitaria (RIdEC) de la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC).

Editorial

 

INTERVENCIONES COMUNITARIAS: PARTICIPACIÓN COMUNITARIA Y MEDIDA DEL IMPACTO

 
Tradicionalmente, las enfermeras de Atención Primaria prestamos atención clínica e integral a personas, sanas o enfermas, además de atención menos clínica a familias, grupos y comunidades. Desde una visión un tanto más global y acorde con la filosofía y los principios y fundamentos de la Atención Primaria de Salud (APS), esta debe ser más sólida y consolidar una atención que priorice no solo a las personas en la individualidad, sino al trabajo grupal y comunitario. En ese sentido, son ingentes los esfuerzos de las enfermeras comunitarias para superar las barreras organizativas y operativas que encuentran en el propio sistema, y lograr diseñar, planificar e implementar intervenciones grupales y comunitarias orientadas a la promoción de la salud (con intervenciones generales o concretas que estimulan además el desarrollo comunitario), y a la prevención de enfermedades y riesgos (sobre colectivos más concretos, además de sobre el medio ambiente y los entornos de vida). El trabajo realizado con colectivos en entornos laborales, escolares o sociales, como el asociacionismo comunitario o la administración local, son grandes ejemplos de ello. El esfuerzo para dicho desempeño no es menor, las manos y las profesionales dedicadas a ello no siempre son muy numerosas, y el tiempo disponible para hacerlo no siempre es ni el deseado, ni siquiera el aconsejable.
 
En el caso de aquellos proyectos que se han podido implementar y se han considerado exitosos (frecuentemente educativos), muchos incluso han consolidado y son de naturaleza continuada (y no espontánea o transversal), con buenas dosis de participación comunitaria en niveles de participación aceptables y no testimoniales. Convendría, sin embargo, hacer una reflexión al respecto: ¿Cómo se mide el éxito o fracaso de una intervención comunitaria o de un proyecto comunitario? ¿Cómo diseñamos y nos aseguramos de que la participación de la comunidad en el mismo es adecuada? (1).
 
Estas preguntas ni son menores, ni conviene menospreciar los resultados ni la confianza en ellos. Tampoco lo es la responsabilidad que tenemos de que, en un ideal de participación, el objetivo superior debe ser siempre que la propia comunidad sea capaz de gestionar autónomamente los proyectos y que los/las profesionales del sistema de salud seamos actores de la misma relevancia que la comunidad, nunca más, cediendo ese liderazgo a una comunidad que, si alcanza esos niveles, consideraremos que es más madura y desarrollada (1). Y es bien conocido que las comunidades más desarrolladas son las que más recursos suelen tener, pero también las más empoderadas, equitativas e igualitarias; y esto se traduce en un menor impacto de los determinantes sociales de la salud sobre la población (en especial sobre población vulnerable), reduciendo la brecha existente entre estratos sociales y, por ello, ayudando a reducir las desigualdades injustas y evitables que hacen que la variabilidad en salud no sea generada por el azar.
 
Por ello, es necesario que cuando hagamos el esfuerzo de planificar y desarrollar proyectos comunitarios, tengamos en mente desde el inicio estos dos puntos clave: por un lado, tener presente la necesidad de que la población sea protagonista desde el inicio, desde el diseño. Y, por otro lado, destacar que es necesario medir el resultado de las propias intervenciones comunitarias. Ni una ni otra consideración son sencillas. Contemplar la participación de la comunidad como iguales, no es habitualmente una costumbre profesional, como tampoco lo es contemplar que otros sectores participen (técnicos de administración local u otros sectores como el educativo, por ejemplo). Y más complejo aún, medir el resultado de las intervenciones no siempre está al alcance de todos/as, o no siempre sabemos o podemos hacerlo.
 
En cuanto a la participación comunitaria, me permito compartir el resultado de alguna investigación que podrían ayudar a quiénes pongan en marcha proyectos y quieran contemplar que el nivel de participación de la comunidad sea, como mínimo, aceptable. Los esfuerzos de Casseti et al. (2) al respecto son de sumo interés para entender y mejorar la participación: han desarrollado una herramienta, Evalguía, que próximamente se compartirá con toda la sociedad y que ayudará a los equipos desde el inicio del proyecto a mejorar la participación (https://evaluagps.com/).
 
Por otro lado, nos queda abordar el hecho de medir el impacto de las intervenciones comunitarias, otro complejo objetivo que ayudará a conocer el resultado y a mejorar la sostenibilidad de dichos proyectos, reduciendo la desigualdad (3). Como he dicho, cuestiones complejas, metodológicamente dificultosas y multidimensionales, pero que es necesario incluir como objetivo para no solo conocer si han sido válidas o no y compartirlo en publicaciones científicas; sino también para convertir en costumbre este tipo de mediciones, y contribuir a fortalecer la evidencia de acciones desarrolladas en el ámbito grupal y comunitario, en la salud comunitaria. Ayudará, además, a dejar claro los proyectos de valor e identificar proyectos que, aunque sean social y sanitariamente de interés, en su forma actual no aportan resultados en forma de cambio. Esto supondrá pues mayor investigación experimental, en detrimento de estudios de corte más transversal u observacional, en el camino de madurar la investigación en enfermería comunitaria, estudios de los cuales RIdEC ya cuenta con algunos publicados y tiene sumo interés en difundir (4).
 
 
Dr. Vicente Gea Caballero
Editor Revista Iberoamericana de Enfermería Comunitaria RIdEC, AEC
 
 

Bibliografía

 
1. Cassetti V, López-Ruiz MV, Gallego-Royo A, Egea-Ronda A, Gea-Caballero V, Aviñó Juan Ulpiano D, et al.; EvaluA GPS Research Group. Asistir, consultar, involucrar: ¿es necesario redefinir el concepto de participación comunitaria? Gac Sanit. 2023; 37:102344. doi: https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2023
2. López-Ruiz MV, Pola M, Enríquez Martín N, Cassetti V, Iriarte de los Santos T, Benedé Azagra CB. ¿Cómo mejoramos la participación comunitaria en salud? Análisis de las acciones propuestas tras la aplicación de una herramienta de evaluación. Aten Primaria. 2024;56(5):102847 doi: https://doi.org/10.1016/j.aprim.2023.102847
3. Suárez Álvarez O, Fernández-Feito A, Vallina Crespo H, Aldasoro Unamuno E, Cofiño R. Herramientas para una evaluación del impacto en salud de los programas de salud pública e intervenciones comunitarias con una perspectiva de equidad. Gac Sanit.; 32(6):579-81. doi: https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2018.01.008
4. Navarro del Río L. Proyecto de intervención de enfermería en Atención Primaria en el cuidador informal del enfermo con alzhéimer. RIdEC 2017; 10(2):40-54.
 

Espacio AEC

 

Iniciativa Marco de Cuidados del Sistema Nacional de Salud (SNS)

 
Dra. Maribel Mármol López
Presidenta de la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC)
 
 
IMACU
 
Tras la constitución en el año 2023 del Grupo Coordinador, el Comité Institucional y el Comité Científico-Técnico para la Iniciativa Marco de Cuidados del SNS (IMACU), el pasado mes de abril desde la Dirección General de Sanidad, se presentó en el Ministerio de Sanidad el resultado del trabajo realizado hasta ahora por los comités y otros grupos de trabajo, cuya finalidad es mejorar la salud de la población, a través de un marco de cuidados que dé respuesta a las necesidades en salud de la población, avanzando hacia la excelencia en cuidados, la sostenibilidad del SNS, redefiniendo la competencia en cuidados, el liderazgo y el avance y la innovación en estos.
 
Los ejes en los que se fundamenta la estrategia pretenden definir un modelo de cuidados enfermeros, darle visibilidad y liderazgo, a la vez que fortalecer la investigación en cuidados, priorizando la necesidad de desarrollo profesional y la adecuada ordenación de la profesión enfermera a través del fortalecimiento de las Especialidades antes de la creación de otras figuras emergentes como la Enfermera de Práctica Avanzada (EPA), que se abordará según las necesidades identificadas y la evidencia en resultados en salud.
 
La iniciativa y las cinco líneas estratégicas, lideradas por cinco enfermeras, que marcan la hoja de ruta de los cuidados, fueron presentadas en el Ministerio el pasado 7 de mayo de 2024, en el acto de celebración del Día Internacional de la Enfermera, en el cual participaron representantes de Sociedades Científicas, Asociaciones de Pacientes y Ciudadanos, así como el Consejo profesional de Enfermería y Sindicatos.
 
La primera de las líneas estratégicas que aborda IMACU es la Situación de necesidades en salud, identificando las necesidades en salud de la población en función de la planificación de intervenciones, definiendo la proyección de dichas necesidades y analizando la situación de las necesidades profesionales (enfermeras generalistas, especialistas, otras figuras y TCAE). Identificar las necesidades en salud de la población.
 
El desarrollo de un nuevo Modelo de cuidados, como segunda línea estratégica, pretende definir un modelo de cuidados enfermeros que cubra las necesidades reales y sentidas de cuidados de la población para el entorno nacional, teniendo en cuenta la definición de perfiles necesarios de enfermeras generalistas, especialistas y otras figuras con posibles acreditaciones y acreditaciones avanzadas en áreas específicas de cuidados y TCAE, a través de la identificación de modelos de cuidados integrales (Atención Primaria, Hospitalaria y Sociosanitaria).
 
En el nuevo modelo de cuidados la promoción del autocuidado, la alfabetización en salud, la participación ciudadana, la salud pública, la sostenibilidad de los cuidados en el SNS y la coordinación sociosanitaria, son fundamentales.
 
La tercera de las líneas estratégicas, Reorientación competencial en cuidados, prioriza el desarrollo profesional mediante la definición de un itinerario de desarrollo competencial en cuidados con un marco normativo que permita un mayor avance en estos.
 
La Visibilización y liderazgo enfermero, cuarta línea estratégica, proyecta posicionar a las enfermeras en la toma de decisiones, estableciendo estrategias de visibilización, aumentando la colaboración y el desarrollo en el ámbito internacional, creando y concretando puestos de responsabilidad y toma de decisión real en el organigrama del Ministerio y de todas las Consejerías Autonómicas. La modificación de la normativa y legislación, que actualmente impide el desarrollo de las enfermeras, es otro de los compromisos del Ministerio.
 
Finalmente, la quinta línea estratégica, Investigación e innovación en cuidados, promueve el desarrollo de la investigación en cuidados y la cultura de prácticas innovadoras en cuidados basadas en la evidencia, a través del desarrollo de un sistema de indicadores en cuidados para todas las CC.AA. que evalúe el impacto y la efectividad de las intervenciones y apoyando, facilitando, y reconociendo la importancia de la investigación en cuidados por parte de las organizaciones sanitarias y administraciones públicas.
 
Desde AEC, esperamos que la Iniciativa Marco de Cuidados del Sistema Nacional de Salud (IMACU), pase a ser una realidad lo antes posible para poder dar respuesta eficaz y eficiente a las necesidades de cuidados de las personas, las familias y la comunidad.
 
 

Artículo especial

 

UNA SALUD, VIVIMOS EN UN MUNDO INTERCONECTADO

 
Eduardo Galante.
Profesor Emérito. Director del Museo de la Biodiversidad de la Universidad de Alicante. Instituto de investigación CIBIO (Centro Iberoamericano de la Biodiversidad). Universidad de Alicante. España.
 
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Cómo citar este artículo:
Galante E. Una Salud, vivimos en un mundo interconectado. RIdEC 2024; 17(1):8-11.
 
Fecha de recepción: 5 de febrero de 2024.
Fecha de aceptación: 23 de marzo de 2024.
 
 

Resumen

 
Abordamos la visión reduccionista de la salud, que gran parte de la población restringe a la inversión en infraestructura sanitaria, profesionales y medicamentos, sin considerar la interconexión con el medioambiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que un alto porcentaje de enfermedades son consecuencia del cambio climático, la contaminación y la destrucción del entorno natural (entre otros), que supondrían más de 250.000 muertes adicionales anuales.
A pesar de esta alarmante situación, la sociedad permanece en gran medida inconsciente. Científicos y profesionales de la salud han alertado durante décadas sobre las consecuencias de la degradación ambiental para la salud humana: por ejemplo, muchos medicamentos provienen principalmente de plantas y animales que habitan en ecosistemas amenazados.
El concepto de One Health destaca la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental. La pandemia de covid-19 ejemplifica esta conexión. La crisis mostró la necesidad de un cambio de rumbo, pero la reacción fue temporal y se ha vuelto a priorizar la tecnología sobre el respeto por la naturaleza.
El texto concluye que la responsabilidad de cambiar este enfoque recae tanto en los dirigentes políticos como en la propia sociedad. Se han de adoptar modelos de desarrollo respetuosos con el medioambiente para evitar el colapso y garantizar un futuro saludable. La adopción del concepto de One Health es esencial para este cambio.
Palabras clave: cambio climático; salud ambiental; pandemias; One Health.
 
Abstract
One Health, we are living in an interconnected world
 
We address the reductionist view of health: that a major part of the population restricts to the investment in healthcare infrastructure, professionals and medications, without taking into account the interconnection with the environment. The World Health Organization (WHO) is warning that a high proportion of diseases are a consequence of the global climate change, the contamination, and the destruction of the natural environment (among others), which would represent over 250,000 additional deaths per year.
Despite this alarming scenario, society remains unaware to a high extent. Scientists and health professionals have been warning for decades about the consequences of environmental degradation for human health; for example, many medications are primarily based on plants and animals living in threatened ecosystems.
The One Health concept highlights the interconnection between human, animal and environmental health. The COVID-19 pandemic is an example of this connection. The crisis showed the need for a change in direction, but this reaction was temporary, and technology has been prioritized again over respect for nature.
The conclusion of this text is that the responsibility for this change of approach lies both in political leaders as in the society itself. Models of development that respect the environment must be adopted, to prevent collapse and guarantee a healthy future. The adoption of the One Health concept is essential for this change.
Key words: global climate change; environmental health; pandemics; One Health.
 

 
Tenemos una visión muy parcial de lo que es la salud y de los factores de que depende. Para gran parte de la sociedad se trata tan solo de invertir en centros de salud, profesionales de la medicina y medicamentos. Nos hemos alejado de la naturaleza y se nos olvida que de ella formamos parte y que, en gran parte, nuestro estado de bienestar depende de la salud del medioambiente en el que estamos inmersos.
Quizás sea duro reconocer, como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) (1,2), que un alto porcentaje de las enfermedades que padece la población humana se debe a efectos del cambio climático, contaminación del entorno y destrucción del mundo natural. Esta organización señala que actualmente más de 3.600 millones de personas ven deteriorado su estado de bienestar por el cambio climático, calculando que en los próximos treinta años se producirán más de 250.000 muertes anuales adicionales debido al deterioro ambiental a que estamos sometiendo al planeta. Ante esta creciente destrucción de la naturaleza, sin embargo, gran parte de la población permanece impasible e inconsciente sobre lo que esta situación supone para nuestra salud. Paradójicamente, no se es consciente de que los medicamentos que utilizamos cotidianamente proceden, en su mayoría, de plantas y animales (3-6) que habitan en lugares muchas veces sometidos a procesos de destrucción irreversible que eliminan biodiversidad. Sin embargo, desde hace décadas los científicos y profesionales de la salud nos alertan de que son millones de vidas de seres humanos las que cada año se apagan como consecuencia de las agresiones a que hemos sometido a nuestro planeta. Somos una especie más en este entramado de la vida que, a pesar de nuestra supuesta inteligencia, se comporta de manera irracional, invirtiendo recursos en destruir una naturaleza que nos provee de grandes beneficios para nuestra salud para después volver a invertir otros muchos recursos con el fin de compensar los daños ambientales ocasionados y que están afectando a nuestro estado de bienestar. Es este un tema que cada vez preocupa más a distintos sectores sociales que, sin embargo, no logran que sea asumido con seriedad, ni por los que rigen nuestros destinos, ni por gran parte de nuestros conciudadanos. Quizás la percepción que nuestras cortas vidas nos proporciona no permita ver mucho más allá de unos cuantos años, eliminando la perspectiva histórica de donde venimos y hacia dónde se dirige la humanidad.
La historia nos habla de ejemplos de colapso de grandes civilizaciones que desaparecieron por problemas de degradación ambiental (7,8), y es responsabilidad de las generaciones actuales dejar un mundo en el que vivir no dependa solo de desarrollos tecnológicos sino de tener un entorno saludable. Me preocupa la deriva que nuestro mundo está teniendo, por eso, cuando mi buen amigo José Ramón Martínez Riera me invitó a escribir esas líneas, más por amistad que por conocimiento, acepté superando el temor a escribir sobre un tema en el que hay muchos profesionales mucho más preparados.
Hablar de Una Salud es remover los sentimientos con que hace poco más de tres años nos despertábamos incrédulos ante las noticias que nos llegaban, ya que estábamos siendo afectados por una pandemia de origen zoonótico que llenaba hospitales y provocaba diariamente un elevado número de fallecidos. La bautizamos como la covid-19, y aprendimos que se trataba de un coronavirus cuyo reservorio era un animal desde donde había pasado a los humanos (9). Nos cogió desprevenidos, las autoridades de los distintos países estaban desconcertadas, no se había previsto una pandemia como aquella y, sin embargo, en esa primavera de 2020, realizando un rápido examen de la bibliografía científica existente en Web of Science database, podíamos encontrar más de 8.000 publicaciones en los últimos diez años en las que los científicos alertaban de la posibilidad de que se produjesen graves epidemias en humanos transmitidas por coronavirus procedentes de una maltrecha naturaleza. El problema no era nuevo, se venía anunciando desde el año 2000, cuando se introdujo por primera vez el concepto de Una Salud (10), un concepto conocido en el mundo científico y conservacionista, que reconoce que vivimos en un mundo interconectado, donde nuestra especie no es más que una pieza del gran rompecabezas que es la vida que nos rodea y nos mantiene vivos. Un inmenso rompecabezas con millones de piezas conformadas por cada uno de los seres vivos que, desde las bacterias y los virus hasta nosotros, los humanos, forman el entramado de la vida. Una Sola Salud, un concepto que entonces recuperamos para difundirlo de nuevo a la sociedad con más facilidad, e intensidad si cabe, bajo la afortunada expresión en inglés One Health (11).
Deberíamos entender, e interiorizar, que el mundo es un maravilloso mosaico de formas de vida, constituido por más de 1.800.000 especies conocidas (12) que interactúan, comparten espacio y tiempo, se desarrollan en áreas a veces muy particulares y específicas, y que en muchos lugares del mundo están amenazados. Los hábitats donde vive el resto de seres vivos que nos acompañan en esta gran aventura de la vida, donde tratan de desarrollarse y a veces simplemente de sobrevivir, están siendo reducidos y destruidos por la simple acción de una especie singular, la especie humana, que, a pesar de su capacidad de raciocinio, parece ignorar lo que es la Naturaleza y los beneficios que nos aporta.
Vivimos en un mundo globalizado, donde el modelo social predominante, impulsado por las nuevas corrientes políticas y sociales, busca resultados macroeconómicos a corto plazo basado en un desarrollo tecnológico que dé solución a nuestras carencias y necesidades vitales del día a día. Un modelo de vida que es reflejo de una sociedad cada vez más alejada de la naturaleza, que nos lleva a un crecimiento desordenado y de espaldas a los otros seres vivos de cuyo conjunto formamos parte y dependemos. El crecimiento exponencial de nuestra especie ha sobrepasado todos los límites inimaginables, superando en más de 100 veces el nivel de población que correspondería a cualquier otro animal de nuestra talla y peso medio. Un crecimiento que fue relativamente paulatino desde los albores del Neolítico hasta iniciado el siglo XX, a donde llegamos con una población cercana a mil millones de personas, pero que en tan solo unos cien años hemos multiplicado por ocho. Un crecimiento poblacional, que unido al desarrollo de tecnologías que han facilitado el acceso a la explotación de nuevos recursos y espacios naturales, ha tenido consecuencias dramáticas para el resto de los seres vivos (13). Hemos invadido cada rincón de la Tierra, transformado y simplificado sus ecosistemas, considerado un derecho el uso y tráfico de multitud de especies que incluso en muchas ocasiones hemos eliminado, y hemos hecho prevalecer nuestros intereses económicos o personales.
Vivimos en el Antropopoceno (14), una nueva era cuyos orígenes podemos situarla en el periodo industrial de finales del siglo XVIII, y en la que por primera vez desde que aparecieron las primeras formas de vida hace más de 4.500 millones de años, no son los procesos naturales quienes rigen el destino de los seres vivos, sino la acción de una sola especie, la especie humana, que altera, destruye y elimina biodiversidad (15). En las últimas décadas hemos quebrado las barreras naturales destruyendo y reduciendo bosques y selvas, invadiendo ecosistemas donde la presencia humana había sido hasta entonces reducida y limitada a pequeñas poblaciones adaptadas a esos medios. Nuestra actividad ha desplazado y eliminado a miles de especies de fauna y flora y alterado profundamente el territorio. El resultado de la destrucción de estas barreras naturales ha sido el contacto directo con especies silvestres, que en ocasiones han sido objeto de explotación como nuevos recursos o simplemente han sido eliminadas cuando su presencia se ha considerado incompatible con los intereses de nuestra especie. Nuestra acción indiscriminada e irracional ha conllevado la simplificación de la naturaleza, permitiendo el contacto con grupos animales que desde hace millones de años vivían en lugares recónditos, sin apenas contacto con asentamientos humanos. Nuestra forma de actuar en muchos lugares del mundo ha provocado que numerosas especies animales abandonen los lugares de origen y emprendan la dispersión en busca de nuevos hábitats donde poder vivir, y en su camino se han encontrado con poblaciones humanas y sus animales domésticos, provocando zoonosis que en muchos casos derivan en pandemias (16).
Es más que probable que a lo largo de la historia de la humanidad se hayan dado casos locales de zoonosis, y de hecho en la literatura científica encontramos algunos ejemplos, pero estos casos no traspasaban las fronteras locales en épocas en que la globalización de mercados no existía, y la movilidad de personas a nivel mundial era muy reducida. El problema ha venido de la mano de la profunda destrucción de la naturaleza que hemos ejercido en los últimos cien años, unido todo ello al crecimiento exponencial de la población humana, su creciente ocupación de territorios destruyendo hábitats naturales y el mal uso del desarrollo tecnológico (17).
La transmisión de enfermedades desde la naturaleza silvestre a los humanos debemos verla como un nuevo fracaso de nuestra civilización que pone de manifiesto incultura, desprecio al conocimiento científico y adopción de un modelo de vida a espaldas de la Naturaleza, creyendo que podemos usar indiscriminadamente sus recursos y destruirlos a nuestro antojo (18). En nuestra visión antropocéntrica, hemos creído que a la Naturaleza la podíamos dominar, y que este proceder no nos pasaría factura, pero la última pandemia y la pérdida del estado del bienestar provocado por la reducción de servicios y recursos que nos proporciona el mundo natural, deberían hacernos reflexionar sobre qué mundo queremos dejar a las generaciones venideras, y cómo queremos afrontar los años que nos queden de vida.
Hace poco más de tres años, en plena pandemia de la covid-19, surgían voces afirmando que esa situación adversa debería representar una oportunidad para dar un cambio de rumbo a nuestro modelo de vida y al orden de valores (19). Fue probablemente un momento de lucidez a consecuencia de la debilidad de nuestro pensamiento humano colectivo consecuencia de la fragilidad emocional que el momento nos provocaba. Han pasado casi cuatro años y ya no parece ser una prioridad la búsqueda de ese cambio de vida, de ese respeto por la Naturaleza. Todo ha vuelto a la cotidianidad, a la búsqueda del estado de bienestar artificial y exclusivamente personal basado en tecnología y no priorizando el cuidado del mundo natural.
Tal como ya ocurriera en crisis precedentes, los buenos propósitos se fueron quedando por el camino para retomar el modelo de vida y desarrollo del que habíamos adjurado. No veo que los dirigentes políticos insistan en el concepto de Una Salud, quizás porque cuidar la Naturaleza, y proveernos de sus beneficios, es menos rentable políticamente que invertir en nuevas tecnologías que destruyen el mundo natural para después invertir en intentar repararlo a nuestro antojo, y no siempre acertado entendimiento, construyendo un mundo cada vez más alejado de la biodiversidad que nos rodea. Pero también es responsabilidad de la sociedad en general, y de cada uno de nosotros en particular, ya que deberíamos ser capaces de poner en marcha nuevos modelos de desarrollo respetuosos con el medio ambiente y la biodiversidad (20). Grandes logros de la humanidad han sido empeños colectivos apoyados por dirigentes honestos con una clara visión de futuro, y si no queremos sucumbir como civilización engullidos por un mundo natural que agoniza, tenemos que lograr cambiar el rumbo y visión de un mundo del que hemos excluido al resto de los seres vivos.
Somos muchos los científicos, profesionales de la salud y grupos sociales preocupados por nuestro mundo natural y el estado de bienestar que gratuitamente nos proporciona la naturaleza, por ello debemos exigir acciones decididas para lograr un medio ambiente sano. El concepto de Una Salud debiera unirnos a todos, y espero que surjan nuevos movimientos sociales comprometidos con el necesario cambio de rumbo que la Naturaleza, y nuestro estado de bienestar reclaman.
 
 

Bibliografía

 
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2. World Health Organization (WHO). Cambio Climático [internet]. Geneva: WHO; 2021 [citado 8 may 2024]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-and-health
3. Ambriz Pérez DL, Santos Ballardo DU. Plantas: Biofábrica de medicamentos. Saber Más. Revista De Divulgación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo [internet] 2022 [citado 8 may 2024]; 55:56-60. Disponible en: https://www.sabermas.umich.mx/archivo/articulos/489-numero-55/950-plantas-biofabricas-de-medicamentos.html
4. Farnsworth NR, Akerele O, Bingel AS, Soejarto DD, Guo Z. Medicinal plants in therapy. Bulletin World Health Organtzation 1985; 63:965-81.
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7. Penuelas J, Nogué S. Catastrophic climate change and the collapse of human societies. National Science Review 2023. doi: https://doi.org/10.1093/nsr/nwad082
8. Stein D. Plague, Climate Change, and the End of Ancient Civilizations. DISCENTES Penn’s Classical Studies Publication.University of Pennsylvania 2023.
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10. Destoumieux-Garzón D, Mavingui P, Boetsch G, Boissier J, Darriet F, Duboz P, et al. The One Health Concept: 10 Years Old and a Long Road Ahead. Frontiers in Veterinary Science 2018; 12(5):14. doi: https://doi.org/10.3389/fvets.2018.00014
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Originales - 1 - Picnic-mapeo: una nueva técnica de mapeo de activos y emociones

 

Cómo citar este artículo:
Prieto Zambrano P, Hernández Ortega E, Chicote Platero J, Del Olmo Tornero AM, Villarreal Granda P, Sierra Martínez L, et al. Picnic-mapeo: una nueva técnica de mapeo de activos y emociones. RIdEC 2024; 17(1):12-7
 
Fecha de recepción: 5 de enero de 2024.
Fecha de aceptación: 11 de abril de 2024.
 

Autores

 
1 Pedro Prieto Zambrano
2 Elena Hernández Ortega
3 Javier Chicote Platero
4 Ana María Del Olmo Tornero
5 Paula Villarreal Granda
6 Leticia Sierra Martínez
7 Guillermo Miguel Sacristán
 
  1. Enfermero Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. C.S. Circunvalación. Valladolid (España)
  2. Directora de Enfermería GAPVAE. Valladolid (España)
  3. Jefe de Unidad de Coordinación de Equipos de Enfermería GAPVAE. Valladolid (España)
  4. Jefa de Unidad de Coordinación de Equipos de Medicina GAPVAE. Valladolid (España)
  5. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. C.S. Circunvalación. Valladolid (España)
  6. Coordinadora de Calidad e Investigación GAPVAE. Valladolid (España)
  7. Enfermero Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. C.S. Barrio España. Valladolid (España)
 
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Resumen

 
Objetivo: dinamizar redes y fomentar el sentido de pertenencia y cooperación a través del mapeo de activos-emociones en población adolescente, así como describir la técnica de Picnic-mapeo.
Método: el proyecto se inició en marzo de 2023 con la creación de un grupo motor comunitario. La población diana, en este pilotaje del mapeo de activos-emociones, fueron adolescentes de entre 10 y 14 años de un colegio y un instituto. Se utilizó la técnica del mapa mudo, con un algoritmo de colores para relacionar recursos y emociones. Además, se diseñaron tablas de recogida de información, para su posterior análisis cualitativo.
Resultados: participaron dos clases de 5º y 6º de Primaria, cinco clases de 1º ESO y tres clases de 2º ESO. Tras la recogida de información, se destacó que la “Alegría” se relaciona con las calles y casas del barrio, parques y campos deportivos; “Amistad” con zonas verdes y deporte; “Tristeza” con centros de salud y centros educativos; y “Rabia o ira” con zonas vulnerables. En una de las intervenciones se descubrió una nueva técnica de mapeo, nunca descrita en la literatura, la cual recibió el nombre de Picnic-mapeo, que consiste en un picnic saludable y, a la vez, trabajar el conocimiento del barrio y la identificación de los activos y las emociones.
Conclusiones: la técnica de Picnic-mapeo permite trabajar los hábitos saludables a la vez que se identifican los activos del barrio. El mapeo de activos-emociones es una herramienta muy útil para fomentar el sentido de pertenencia y cooperación.
Palabras clave: promoción de la salud; enfermería en salud comunitaria; sentido de coherencia; redes comunitarias.
 
Abstract
 
PICNIC-MAPPING: A new technique for mapping assets and emotions
 
Objective: to boost networks and encourage the sense of belonging and cooperation through mapping of assets-emotions in the adolescent population, as well as to describe the “PICNIC-MAPPING” technique.
Method: the project was started on March 2023, with the creation of a community motor group. The target population in this pilot stage for mapping of assets and emotions were 10-to-14-year old adolescents from a school and a high school. “Mute mapping” technique was used, with an algorithm of colours for the association of resources and emotions. Besides, tables were designed for data collection, for a subsequent qualitative analysis.
Results: there was participation by two 5th and 6th year classes of primary education, five 1st year classes of ESO and three 2nd year classes of ESO (Compulsory Secondary Education). After data collection, it was highlighted that “Happiness” was associated with the neighbourhood streets and houses, parks and sports fields, “Friendship” with green areas and sports; “Sadness” with health centres and educational centres; and “Rage or Anger” with vulnerable areas. In one of the interventions, a new mapping technique was discovered, never before described in literature, which received the name of “PICNIC-MAPPING”: it consists in a healthy picnic and, at the same time, to work on awareness of the neighbourhood and the detection of assets and emotions. .
Conclusions: The PICNIC-MAPPING technique allows to work on healthy habits at the same time as the neighbourhood assets are identified. Mapping of assets-emotions is a very useful tool for encouraging the sense of belonging and cooperation.
Key words: health promotion; community health nursing; sense of coherence; community networks.
 

Introducción

 
Históricamente, se han desarrollado diferentes Conferencias Internacionales de Promoción de la Salud, diez hasta la actualidad.
En la primera de ellas, la Carta de Ottawa, llevada a cabo el 21 de noviembre de 1986 cuyo lema fue “Salud para todos en el año 2000”, se definió por primera vez la Promoción de la Salud. Según la Carta de Ottawa, con la Promoción de la Salud se proporciona a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma, estableciendo políticas que favorezcan elecciones saludables y permitiendo al individuo, familia y/o comunidad tener control sobre las actividades que generan o promueven la salud (1).
Además, resulta crucial hacer mención al modelo salutogénico de Aaron Antonovsky, que significa génesis de la salud, el cual conllevó un cambio de paradigma alejado del modelo patogénico, ya que se focaliza en cómo mantenernos sanos y qué factores están implicados en la salud humana y el bienestar, en los que centra su principal línea de intervención (2).
Para ello, la persona debe disponer de la capacidad para utilizar los recursos con los que cuenta, considerados Recursos Generales de Resistencia. Esta capacidad se define como sentido de coherencia, es decir, es la capacidad para usar los recursos en función de tres factores (3): comprensibilidad (entender qué nos pasa), manejabilidad (de los recursos disponibles) y significatividad (sentir que la vida tiene sentido).
Subrayando las anteriores líneas, y continuando con la metodología de activos, según la Guía de Acción Comunitaria para Ganar Salud (3), se define Mapa de activos como el “Inventario de activos o riquezas de las que dispone una comunidad para un asunto determinado que es de interés para la salud o el bienestar de las personas implicadas, antes de intervenir, desarrollado con un proceso participativo entre las personas, asociaciones e instituciones de una comunidad”. Es importante, preguntar por qué un activo es identificado como tal y para qué puede ser útil, siendo necesaria su evaluación posterior.
Otros dos conceptos importantes son los de recurso y activo teniendo en cuenta las diferencias entre ambos (3,4) (Cuadro 1): 
 
 
Por otro lado, el mapeo de activos no es un fin en sí mismo, sino que, a través de las diferentes técnicas de mapeo, se debe favorecer la cooperación, integración, participación, cohesión y la investigación participada basada en la comunidad, para establecer redes entre los diferentes grupos sociales y grupos etarios, primando la convivencia y el bienestar del barrio de Pajarillos-San Isidro, en este caso. Este mapeo busca, además, la identificación y visibilización de los activos, reforzando el trabajo comunitario que se lleva desarrollando durante muchos años en las Zonas Básicas de Salud (ZBS) (5); poniendo en valor el patrimonio, las riquezas y los recursos, fomentando la mejora en la salud y el bienestar, cumpliendo con el principio de equidad.
Los mapas de activos deben estar vivos y mantenerse actualizados. Así, podrán ser utilizados por la población y por los profesionales sanitarios en la consulta de Atención Primaria y en otros dispositivos sociosanitarios para realizar la recomendación de activos a la población que acuda a los mismos (6).
A través de las emociones positivas se pueden identificar aquellos lugares asociados a los activos para la salud (5).
Existen diferentes técnicas de mapeo de activos, que deben ser adaptadas a la población diana que va a identificar los mismos, consiguiendo la mayor efectividad posible. Entre ellas, se encuentran las técnicas de mapas mudos, mapping party, gymkhana-mapeo, world café, grupos focales, entre otras (7). Además, en este artículo se va a presentar una técnica que no ha sido descrita con anterioridad y que ha sido descubierta fruto del trabajo comunitario que se está llevando a cabo.
Esta técnica ha sido denominada Picnic-mapeo.
Por último, el objetivo principal es dinamizar y establecer redes, fomentando el sentido de pertenencia y cooperación de las ZBS de Pajarillos-San Isidro y Circunvalación y describir una nueva técnica de mapeo, el Picnic-mapeo.
 
Método
 
En marzo de 2023 se inicia el proyecto “La transformación social a través de la salud y el bienestar en distritos vulnerables de Castilla y León” en Valladolid, con el objetivo anteriormente planteado, centrando gran parte de la atención en las familias en riesgo de o en situación de vulnerabilidad.
De metodología mixta, ya que engloba la investigación cualitativa y la cuantitativa, con perspectiva comunitaria, incluye al personal técnico (de educación, medio ambiente, servicios sociales, familia, sanidad) que conforman el grupo motor comunitario, en el ámbito político (Ayuntamiento y Consejerías) y a la ciudadanía (asociaciones vecinales, organizaciones comunitarias, etc.). Con ello, se consigue la representación de los tres protagonistas en toda participación comunitaria (PC).
El grupo motor se crea con el objetivo de establecer líneas paralelas de actuación para favorecer el dinamismo y prevenir duplicidades, así como dar una respuesta unánime ante las mismas necesidades y problemas de la población y, por supuesto, ensalzar las fortalezas y potencialidades de la comunidad.
Las ZBS de Circunvalación y San Isidro-Pajarillos tienen una población de 15.226 y 13.620 habitantes, respectivamente. En la ZBS Circunvalación se ha producido un aumento de la población en 2.700 personas, aproximadamente, donde el 49,96% son mujeres y la media de edad es de 41,68 años. Este aumento puede estar justificado por la creación de urbanizaciones residenciales y la llegada de nuevas familias. En la ZBS de Pajarillos-San Isidro, la población ha disminuido en 3.500 personas, aproximadamente, donde el 50,65% son mujeres y la edad media es de 48,05 años. Este hecho puede deberse a lo que comentaron informantes clave en entrevistas semiestructuradas como, por ejemplo, “La emancipación se produce fuera del barrio, cada vez vamos quedando menos y la población joven hace vida fuera del mismo”. Además, la población cada vez está más envejecida. Esta variación en la población de ambas ZBS se ha producido en los últimos 17 años, según datos del Departamento de Estadística de la Consejería de Sanidad.
La población diana incluye a toda la población de las dos ZBS seleccionadas (Circunvalación y San Isidro-Pajarillos). El tipo de muestreo utilizado fue intencional. Para el pilotaje del mapeo de activos-emociones, la población diana seleccionada fueron adolescentes de entre 10 y 14 años del Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Cristobal Colón y del Instituto de Educación Secundaria (IES) Galileo de Valladolid, incluidos en las ZBS. En este inicio, fueron diez clases las que participaron: dos clases de 5º y 6º de Primaria, cinco clases de 1º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y tres clases de 2º ESO. En total, 170 alumnos/as de ambos centros educativos intervinieron en el mapeo de activos-emociones.
Dentro del proyecto, se ha incluido la realización de un mapa de activos-emociones. En su inicio, se utilizó la técnica del mapa mudo, con un algoritmo de colores para relacionar recursos y emociones. Cada color hacía referencia a una emoción de la siguiente manera: Alegría (verde), Amistad (amarillo), Tristeza (azul), Ira (naranja) y Miedo (morado) (Imagen 1). Se consensuó que las emociones positivas, como la alegría y la amistad, identificarían a los activos de salud, ya que producen un beneficio en la salud y el bienestar de forma subjetiva.
El resto de información se utilizará como aspectos de mejora de las ZBS. Los participantes debían explicar por qué identificaban ese recurso y por qué lo asociaban a esa emoción. Todo esto fue recogido en tablas de información para su posterior análisis cualitativo. En una de las intervenciones, se descubrió la técnica del Picnic- mapeo, técnica no descrita hasta el momento.
Se realizó un análisis cualitativo de la información obtenida en las diferentes intervenciones, quedando recogida en nubes de palabras, para favorecer su comprensión y accesibilidad por todos los grupos étnicos y etarios.
 
Imagen 1. Mapeo de activos-emociones a través de la técnica mapa mudo
 
Por último, el estudio cumple con los criterios éticos y las normas éticas según la Declaración de Helsinki, siendo aprobado por el Comité de Ética del Área de Salud de Valladolid con el código PI 23-3221 AP.

Resultados

 
Durante la realización del mapeo de activos-emociones se descubrió una nueva técnica de mapeo, nunca reportada por la bibliografía y que supone un crecimiento de la literatura científica en el ámbito de la Salud y Bienestar comunitario. Esta técnica se ha denominado Picnic-mapeo y consiste en identificar activos y relacionarlos con las emociones generadas a través de la gama de colores, mientras se disfruta de un picnic con alimentación saludable (basada en la Dieta Mediterránea), en el cual se reflexiona sobre la importancia de los hábitos saludables en la etapa adolescente (o en cualquier otra) para que, con mayor facilidad, se puedan mantener en la etapa adulta. Se elige un espacio adecuado para ello, como puede ser el patio del colegio o un parque cercano. Cambiar de contexto para abordar temas como este, supone un éxito asegurado, ya que la población se muestra relajada, abierta y permeable a la información que se quiere transmitir y fomenta un espacio más participativo, distendido y cohesionado.
Teniendo en cuenta los primeros resultados, se han identificado un total de 67 activos de salud, a través de las emociones de “Alegría” y “Amistad”.
Los lugares identificados con las emociones de “Tristeza”, “Rabia” y/o “Miedo” no son considerados activos para la salud, debido a que no producen una mejora subjetiva en el bienestar personal.
Cuando se terminen todas las fases del mapeo de activos, podrá ser utilizado por la comunidad y por los profesionales sanitarios, con el objetivo de realizar la recomendación de activos o prescripción social.
A continuación, se muestran los siguientes resultados obtenidos, analizando toda la información en función de las emociones seleccionadas: 
• Alegría: se relaciona con diferentes calles del barrio y sus propias casas ya que se encuentran felices al vivir con sus familias o sus amigos; con activos físicos como parques y campos deportivos; con activos culturales como biblioteca, centro cívico y el culto; con activos de las organizaciones como colegios e institutos; con activos económicos como supermercados, quioscos o tiendas de bazar y activos asociacionales como la Asociación Pajarillos Educa, Fundación Juan Soñador, Casa de la Juventud Aleste, entre otros.
• Amistad: se relaciona con colegios, institutos, zonas verdes y zonas de deporte, así como otros lugares de reunión.
• Tristeza: se relaciona, principalmente, con los centros de salud y los institutos y colegios.
• Rabia o ira: se relacionan con zonas deportivas y lugares de especial vulnerabilidad, al igual que el miedo y zonas de mayor riesgo.
• Otras emociones (nostalgia, pasión, asco, estrés): tuvieron enfoques e identificaciones variables.
Es preciso resaltar el elevado impacto del inicio del mapeo en estos grupos de edad, ya que, en apenas una semana, han intervenido más de 170 alumnos/as de los dos centros educativos seleccionados, a la espera de continuar con el resto de los centros y la población de la comunidad.
Además, durante la realización del mapeo, se observó (tanto por el investigador principal como por la observadora) lo siguiente: 
• Identificación indistinta como “Centro Cívico” del Centro de Salud Circunvalación, Parque, Plaza Biólogo Valverde, Biblioteca y Canchas. Si bien, con la justificación se terminaba de perfilar a qué se estaba haciendo referencia más concretamente.
• Posible “efecto contagio”: IES Galileo, Don Bosco, Parque Patricia, Cristóbal Colón y, sobre todo, la Calle Tordo y el Colegio Miguel Hernández. Se incidía en no copiarse del compañero/a y hacerlo de forma individual y libre.
• Tanto el IES Galileo como el CEIP Cristóbal Colón generan muchas y diferentes emociones: desde alegría y felicidad “porque me lo paso bien” o “me gustan las clases” hasta tristeza e ira “porque no me gusta madrugar” o “porque me aburro”.
• Identificación de las Calles de las ZBS: se asocian, generalmente, a las emociones de “Alegría” y “Amistad”, ya que viven ellos/as, algún familiar y/o amigo/a “porque viven la mayoría de mis amigos”. Excepto en una ocasión, en la cual se justificó el instituto como lugar de alegría y tranquilidad porque “no me obligan a hacer las tareas de casa como limpiar o cocinar”.
 
Una vez finalice la recogida de información a través del mapeo de activos-emociones, se clasificará cada uno de los activos identificados en las siguientes categorías: • Activos individuales.
• Activos de las asociaciones.
• Activos de las organizaciones.
• Activos físicos.
• Activos económicos.
• Activos culturales.

Discusión

 
Detectar activos a través de las emociones, y, lo más importante, de forma participativa, genera un sentimiento de pertenencia al barrio y acerca la realidad de este a la población que en él habita.
El análisis de la información obtenida puede realizarse desde diferentes enfoques. En el actual estudio se ha realizado a través de la categoría de las emociones, pudiéndose efectuar en futuras intervenciones por zonas, como lo hicieron Cubillo et al. (5). Aunque no se realizase ese análisis exhaustivo, se ha comprobado que hay zonas que generan más miedo, ira, incertidumbre, nerviosismo, y que se relacionan con esas zonas de mayor vulnerabilidad.
Los activos identificados podrán ser recomendados en los diferentes dispositivos de las ZBS y podrán ser empleados por la comunidad, evitando caer en la recomendación sistemática y fomentando la contextualización de estos dentro de la entrevista clínica (6); con el objetivo de no sobresaturar los recursos existentes y para tener un mayor impacto en los cambios de comportamientos y el establecimiento de hábitos saludables. Recomendación de activos que ha demostrado múltiples beneficios en la comunidad, coincidiendo con Sonke et al. (8) en que se necesitan estudios con metodología más compleja para tener en cuenta las diversas variables que influyen en la población.
En el hilo de lo anterior, la recomendación de activos no debe quedarse en las consultas de Atención Primaria, sino que hay que sacarla también de las mismas, rompiendo barreras entre el sistema sanitario y la comunidad. Con ello, aumentará la probabilidad de éxito y se continuará en el camino de fomentar la salud y el bienestar (9).
Los autores coinciden con que la investigación cualitativa debe seguir una metodología exhaustiva, metodología que se tiene que trasladar al mapeo de activos, siguiendo cada una de las fases descritas en la literatura científica, para obtener los resultados más científicos y eficaces posibles (10).
Además, el mapeo de activos con sus diferentes técnicas, en la fase número 4 de trabajo de campo con la comunidad, ha demostrado que mejora la salud y el bienestar de la población, fomenta la cooperación y el sentido de pertenencia y el conocimiento de los lugares que se habitan (5,6,11-13).
Por otro lado, se deben usar los canales adecuados para hacer la devolución de la información y la consulta de la información recogida por parte de la población y otros agentes comunitarios, adaptándolos en todo momento a las características de la comunidad. Esto es algo para tener en cuenta cuando finalice el presente estudio del mapeo de activos y que ya han incluido otros autores en sus experiencias comunitarias (14).
Es importante destacar que no se han encontrado artículos que hagan referencia a la técnica de Picnic-mapeo, con lo que se considera que es una técnica novedosa, descubierta en este proyecto de investigación y que consigue aumentar la evidencia científica en el ámbito de salud comunitaria.
Por último, entre las limitaciones del inicio del proyecto está la falta de experiencia práctica, motivo que ha podido influir a la hora de no poder prevenir ciertos acontecimientos. Hecho que queda subsanado con el amplio dominio teórico de contenidos en Enfermería Comunitaria del grupo investigador.
Además, entre las fortalezas, es preciso destacar el descubrimiento de una nueva técnica de mapeo, lo que supone el enriquecimiento de la Enfermería Comunitaria y el avance de esta.
Como líneas futuras, se continuará avanzando en el proyecto, finalizando el mapeo de activos en el primer trimestre de 2024.
 

Conclusiones

 
La técnica de Picnic-mapeo permite trabajar los hábitos saludables, a la vez que se identifican los activos de las ZBS. Además, supone un crecimiento de la bibliografía en el ámbito de la Salud y Bienestar Comunitario, ya que nunca había sido descrita hasta ahora.
Por último, el mapeo de activos-emociones es una herramienta muy útil para fomentar el sentido de pertenencia y cooperación.
 

Conflictos de intereses

 
Ninguno.
 

Financiación

 
Este proyecto es financiado por la Consejería de Sanidad de Castilla y León y la Gerencia de Atención Primaria de Valladolid Este.
 

Bibliografía

 
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3. Ministerio de Sanidad. Acción comunitaria para ganar salud. O cómo trabajar en red para mejorar las condiciones de vida [internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2021. [citado 15 abr 2024]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/entornosSaludables/local/estrategia/herramientas/docs/Guia_Accion_Comunitaria_Ganar_Salud.pdf
4. Pérez E, Cofiño R, García D, Hernán M. Orientaciones didácticas para la acción comunitaria [internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2023. [citado 15 abr 2024]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/entornosSaludables/saludComunitaria/documentosTecnicos/docs/OrientacionesDidacticas_AccionComunitaria.pdf
5. Cubillo J, Zamanillo Z, Campillos M, Sanz MJ. El mapa del barrio, un espacio donde expresar emociones y compartir activos para la salud. Comunidad. [internet] 2018 [citado 15 abr 2024]; 20(1). Disponible en: https://comunidad.semfyc.es/article/el-mapa-del-barrio-un-espacio-donde-expresar-emociones-y-compartir-activos-para-la-salud
6. Cubillo-Llanes J, Botello-Díaz B, Gea-Caballero V, March S, Segura-Benedicto A, Hernán-García M. Activos: de los mapas al territorio. Informe SESPAS 2018. Gac Sanit. 2018; 32(S1):98-102. doi: https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2018.06.006
7. Cubillo J. Técnicas de identificación de activos para la salud. Aplicable a cada centro de salud. FMC. 2019; 26 (Extraordin 2):18-26.
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