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El objetivo de esta conmemoración es recordar la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos y de la justicia social.
Por lo tanto, el 8 de marzo es un día para recordar que la lucha por la igualdad no ha terminado. Desde la demanda de igualdad salarial hasta la erradicación de la violencia machista, el feminismo sigue siendo un movimiento fundamental para transformar la sociedad.
Las mujeres necesitamos:
1-Igualdad y no discriminación: Garantizar que todas las mujeres tengan los mismos derechos y oportunidades que los hombres, eliminando cualquier forma de discriminación estructural.
2- Participación política y social: Promover la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones y en todos los niveles de la vida pública y política.
3-Derecho a una vida libre de violencia: Erradicar la violencia física, psicológica y sexual en espacios públicos y privados, protegiendo la integridad y dignidad de las mujeres.
4-Autonomía y derecho sobre el propio cuerpo: Reconocer la libertad de las mujeres para decidir sobre su salud, reproducción y bienestar personal.
5-Acceso a la justicia y protección legal: Garantizar mecanismos efectivos para que las mujeres puedan reclamar sus derechos y recibir protección frente a abusos.
6-Educación y desarrollo integral: Asegurar el acceso equitativo a la educación, formación profesional y oportunidades de desarrollo personal y laboral.
7-Salud y bienestar: Promover políticas públicas que garanticen la salud física y mental de las mujeres, incluyendo atención especializada y prevención de riesgos.
8-Trabajo digno y equitativo: Reconocer y valorar el trabajo de las mujeres, asegurando igualdad salarial, condiciones laborales justas y oportunidades de liderazgo.
9-Protección del entorno y cuidado de la vida: Incorporar la perspectiva de cuidado en políticas públicas, incluyendo la protección del medio ambiente y la sostenibilidad social.
12-Fortalecimiento de la institucionalidad feminista: Impulsar la creación y consolidación de instituciones y mecanismos que promuevan la igualdad de género y la defensa de los derechos de las mujeres.
Desde la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC) en el Día Mundial de la Mujer queremos reivindicar el derecho que tienen todas las mujeres a recibir un salario justo, a ser directivas al mismo nivel que los hombres, a no recibir malos tratos por parte de sus parejas o ex parejas, a que, en ningún momento sus hijos sufran la violencia vicaria.
Necesitamos más control desde todos los estamentos públicos, sobre todos esos problemas que aún, a pesar de que el 8M se celebra desde finales del siglo XIX, aún no han sido erradicados.
Celebraremos el 8M y seguiremos reivindicando los derechos que tenemos todas las mujeres a la igualdad de género.
Los días 24 y 26 de febrero, la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC) celebró un curso especializado sobre prevención y actuación ante la mutilación genital femenina (MGF), patrocinado por la Cátedra de Enfermería Familiar y Comunitaria. La formación contó con 83 personas inscritas, procedentes de prácticamente todas las comunidades autónomas, así como con participación internacional desde Honduras y México.
El curso destacó por su carácter multidisciplinar, reuniendo a profesionales de enfermería, pediatría, trabajo social, ámbito educativo y otros sectores implicados en la protección de la infancia y la atención a mujeres en riesgo o supervivientes de MGF.
Durante las sesiones se abordaron los distintos tipos de MGF, sus causas, epidemiología y consecuencias para la salud, así como la identificación de factores de riesgo y señales de alarma. Se trabajaron los momentos de intervención en Atención Primaria, la realización de entrevistas culturalmente competentes y la correcta documentación y comunicación de casos.
Entre los materiales facilitados se incluyeron los Protocolos Sanitarios de Actuación ante la MGF y el compromiso preventivo, herramienta clave para la protección de niñas en riesgo. Además, se compartieron testimonios y experiencias de asociaciones en defensa de mujeres mutiladas, y se analizaron casos prácticos con distintos escenarios para reforzar la toma de decisiones y la coordinación interinstitucional.
Más allá de los contenidos técnicos, la formación dejó un mensaje claro: la prevención es posible cuando hay conocimiento, sensibilidad y trabajo en red. Cada profesional formado es también una puerta abierta a la protección, al acompañamiento y a la esperanza de muchas niñas y mujeres.
Los días 18 y 19 de febrero se celebraron las XXXIII Jornadas de la Sociedad Valenciana de Hipertensión Arterial y Riesgo Cardiovascular en el IlustreColegio Oficial de Médicos de Valencia (ICOMV), un encuentro científico consolidado cuyo objetivo es exponer, debatir y actualizar conocimientos sobre la detección, el manejo y el cuidado de la persona que padece hipertensión arterial y las actuaciones para evitar el riesgo cardiovascular.
La Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC) ha participado por segundo año consecutivo en este foro profesional. En representación de la AEC intervino nuestra vocal de la Comunidad Valenciana, Paula Adam, quien formó parte de la mesa de debate junto a la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC).
La mesa, titulada "Enfermería Especializada y Farmacia Comunitaria como aliadas en la detección y manejo del riesgo cardiovascular", puso en valor el papel clave de ambos ámbitos profesionales en la detección precoz y el abordaje integral de las personas con hipertensión arterial y riesgo cardiovascular. Durante la sesión se presentaron distintos recursos y programas de cribado que se desarrollan habitualmente, diferenciando los roles y competencias de cada profesional.
Asimismo, se debatió sobre la responsabilidad compartida en el seguimiento farmacoterapéutico y en la educación sanitaria orientada a la mejora del autocuidado y la adherencia terapéutica. Finalmente, se abordaron posibles sinergias para fortalecer el trabajo multidisciplinar, promoviendo una atención centrada en la persona y con una clara orientación comunitaria.
La participación de la AEC en estas jornadas refuerza su compromiso con la actualización científica, la colaboración interprofesional y la mejora continua de la atención a la población en el ámbito de la salud cardiovascular.
La socia de AEC, Andrea Rodríguez, y el vicepresidente, Kike Oltra, por solicitud y en colaboración con la Asociación Asturiana de Esclerosis Múltiple y la Asociación Ictus Asturias y otras Lesiones Cerebrales, tras la impartición de un seminario, han editado un folleto informativo sobre la vivencia sexual de estas personas y algunas sugerencias de superación. El folleto ha sido avalado por AEC y otras sociedades.
La vivencia de la sexualidad es una de las necesidades humanas que acompañan a lo largo de toda la vida y cuya satisfacción más pueden contribuir al bienestar, en las personas con afecciones crónicas o degenerativas también. El sistema sanitario y los profesionales sanitarios desatienden esta necesidad y la excluyen de los cuidados. De esta realidad surge la demanda realizada por las citadas asociaciones a Andrea y a Kike, enfermera(o) con formación en sexología.
Por decisión de los autores y de las Asociaciones, el folleto se adjunta AQUÍ con acceso y uso libre para quien pudiera serle de utilidad.
Este 11 de febrero de 2026, la UNESCO nos convoca a pasar de las declaraciones a los resultados con un lema tan directo como necesario: “From Vision to Impact: Redefining STEM by Closing the Gender Gap” (De la visión al impacto: redefinir las STEM cerrando la brecha de género), con especial atención a las tecnologías nuevas y emergentes y su influencia en la igualdad. Desde la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC) nos sumamos a este llamamiento porque la brecha de género en ciencia no es un “tema educativo” aislado: es un determinante social que condiciona oportunidades, salud, innovación y justicia.
Sabemos que el problema no es falta de talento. Es falta de acceso, de referentes, de expectativas compartidas y de condiciones. A escala global, las mujeres siguen siendo aproximadamente un tercio de la comunidad investigadora, y en países del G20 ocupan alrededor del 22% de los empleos STEM, cifras que llevan años avanzando demasiado despacio. En el empleo STEM, distintas fuentes sitúan la representación femenina aún lejos de la paridad (por ejemplo, en torno a un 28% a nivel mundial en 2024 según datos difundidos por entidades del ámbito STEM). Y en España, aunque hay avances, en muchas titulaciones STEM la proporción sigue siendo muy desigual.
Aquí es donde las enfermeras comunitarias tenemos algo específico que aportar: trabajamos donde se construyen (o se frenan) las vocaciones. En la consulta, en la escuela, en el barrio, en los espacios juveniles, en las universidades, en los centros de investigación, en la coordinación con servicios sociales y asociaciones. Cuando una niña escucha “eso no es para ti”, cuando una adolescente deja de preguntar en clase por miedo a parecer “lista”, cuando una joven abandona un itinerario científico porque no ve futuro, la comunidad lo nota. Y ahí, la enfermera comunitaria puede actuar: creando espacios seguros, promoviendo alfabetización científica, conectando la ciencia con la vida real, y reforzando algo básico: tu curiosidad es válida y tu lugar también.
Por otro lado, las enfermeras tenemos una voz propia que no puede quedarse al margen. La enfermería es una profesión eminentemente femenina: en España, según datos del INE recogidos por el Ministerio de Sanidad, el 85,5% de las enfermeras son mujeres. A nivel internacional, numerosas fuentes sitúan el peso de mujeres en el conjunto de la profesión en torno al 90%. Esto debería traducirse en reconocimiento, liderazgo y presencia científica. Sin embargo, a menudo ocurre lo contrario: se normaliza que “los cuidados” sean cosa de mujeres, pero se invisibiliza la ciencia de los cuidados, se infrafinancia, y se discute su legitimidad como investigación “de alto impacto”.
Por eso, hablar del 11F también es hablar de investigación enfermera. Investigar en enfermería no es un lujo académico: es producir evidencia sobre qué intervenciones mejoran la salud en la vida real, en domicilios, escuelas, centros de salud y barrios. Es investigar cómo reducir reingresos, cómo mejorar la adherencia, cómo disminuir la soledad no deseada, cómo acompañar el duelo, cómo prevenir caídas, cómo diseñar educación para la salud que funcione de verdad, cómo evaluar la implementación de la salud digital sin dejar a nadie atrás. Es, en definitiva, convertir el cuidado en conocimiento y el conocimiento en resultados.
Además, hablar de “niñas y mujeres en la ciencia” también significa mirar la ciencia en salud. Hoy, gran parte de lo que transformará la atención (IA, algoritmos clínicos, salud digital, apps, dispositivos, big data) se está diseñando con sesgos si no hay diversidad suficiente en quienes investigan y desarrollan. Por eso el lema de 2026 es tan pertinente: cerrar la brecha no es solo equidad, es calidad e impacto en lo que la ciencia produce y para quién lo produce.
En este 11 de febrero, la AEC se suma al mensaje de UNESCO de pasar de la visión al impacto, poniendo el foco en que la igualdad en STEM se logra en el territorio, con políticas y recursos, sí, pero también con conversaciones diarias, con tutorías, con oportunidades reales y con profesionales comunitarios que sostienen procesos. Las enfermeras comunitarias no solo “acompañamos”: abrimos puertas, traducimos la ciencia a la vida y devolvemos a las niñas y a las jóvenes el derecho a imaginarse científicas.
Como es habitual, cerramos con algunas recomendaciones culturales para seguir pensando y conversando sobre mujeres, niñas y ciencia más allá de las efemérides:
UN LIBRO:
Enfermeras invisibles. Inventoras, invencibles, increíbles (2021) de Olga Navarro y Vanessa Ibáñez (con ilustraciones de Irene Bofill). Un libro que rescata aportaciones científicas y tecnológicas hechas por enfermeras (inventos, campañas, avances y cuidados basados en evidencia) y ayuda a poner nombre y referentes a una ciencia que a menudo se ha contado sin nosotras.
UNA PELÍCULA:
Figuras ocultas (Hidden Figures, 2016)
Figuras ocultas narra la historia real de tres mujeres afroamericanas, Katherine Johnson, Mary Jackson y Dorothy Vaughan, que trabajaron como matemáticas en la NASA durante los primeros años de la Carrera Espacial. En un contexto marcado por la segregación racial y la discriminación de género, estas mujeres desempeñaron un papel esencial en el desarrollo de los cálculos que permitirían a Estados Unidos enviar astronautas al espacio. La película se centra en cómo, a pesar de las barreras, cada una de ellas logró abrirse paso gracias a su talento, determinación y perseverancia.
UNA CANCIÓN:
“Mujer valiente” (Ana Belén, compuesta por Rozalén)
Es una canción-homenaje a la fortaleza de muchas mujeres que, aun con miedo o heridas, siguen adelante. Habla de resistir, de levantarse una y otra vez, de sostener a los demás y también de aprender a cuidarse, a ponerse límites y a no pedir perdón por ser como son. Es un canto de admiración y ternura: reconoce el dolor y las cargas, pero pone el foco en la dignidad, la esperanza y la valentía cotidiana de seguir caminando.
Recomendación especial:
Vídeo divulgativo sobre Isabel Zendal y su papel clave en la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803), que llevó la vacunación contra la viruela desde A Coruña hasta América. Un homenaje a su contribución, reconocida por la OMS como la primera enfermera en misión internacional.